• El mundo pasará; pero la Palabra de Dios permanecerá para siempre.

  • Dios amó tanto al mundo. A cada persona.

  • Dios es bueno. Siempre.

  • Donde Dios está, hay amor. (1 Juan 4:7-8)

  • Pon tu mano en la mano de Dios.

Áncora

Devocionales presentados de forma sencilla

  • El propósito de la Biblia

    Recopilación

    [The Bible’s Purpose]

    La Biblia es un regalo de Dios irreemplazable y es nuestra responsabilidad no solo entender su propósito sino emplearla para el propósito de propagar la gloria de Dios en un mundo que desfallece.

    La Biblia es el libro más traducido y más leído de todos los tiempos, pero ¿por qué se escribió este libro? Dios inspiró a sus autores por muchas razones, incluyendo conocimiento y ánimo para Su pueblo. Veamos más detenidamente el propósito de la Biblia:

    La Biblia fue escrita para informar al pueblo de Dios. Dios ha entretejido un relato milagroso desde el principio de los tiempos. […] Como cristianos, estudiamos la Biblia para aprender más acerca de Dios.

    Por ejemplo, en Génesis, Dios nos enseña acerca del libre albedrío y la caída del hombre con el relato de Adán y Eva en el huerto del Edén. De este relato aprendemos que nosotros también tenemos libre albedrío y que Dios desea que lo elijamos a Él. Podemos entender de dónde proviene nuestra naturaleza pecaminosa y por qué necesitamos a Jesús en primer lugar. […]

    Las palabras en el Nuevo Testamento documentan el tiempo de Jesús en la tierra, incluyendo el relato fundamental del mensaje del Evangelio, que es un elemento central de la fe cristiana. La segunda parte de la Biblia contiene muchas cartas escritas por los apóstoles a hermanos cristianos. Los seguidores de Jesús pasaron muchas dificultades y sus palabras pueden inspirar y animar a otros. […]

    La Biblia hace posible una fe salvadora en Jesucristo. El mensaje del Evangelio es fundamental para la Biblia. En los libros del Antiguo Testamento vemos la naturaleza pecaminosa del hombre. Aprendemos que debía de haber un sacrificio para hacer las paces con Dios. Dios envió a Su propio Hijo, Jesús, para que fuera ese sacrificio. En Juan 1:12, el apóstol escribe: «Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en Su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios».

    Cuando creemos en Jesús y en su relato, nos convertimos en Sus hijos. Como Sus herederos, recibimos el Espíritu Santo para que esté con nosotros cada día de nuestra vida. Cuando nuestro tiempo en este mundo haya concluido, seremos resucitados con Cristo en victoria y pasaremos la eternidad con Él.

    La Biblia sirve a muchos propósitos. Es nuestra línea directa con las palabras y los relatos de Dios desde el principio de los tiempos. Por medio de relatos aprendemos quién es Dios. Estamos equipados con el poder y la verdad de las Escrituras y otros que han sufrido nos animan. La Palabra de Dios nos enseña el mensaje del Evangelio y a los que le siguen se les invita a vivir en comunión con Él para siempre.

    En 2 Timoteo 3:16-17, Pablo escribe: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra». Dios sabía que Su pueblo iba a necesitar ayuda en este mundo, que no podríamos salir adelante por nuestra cuenta. Nos ha dado el regalo de Su Palabra.  Jenna Brooke Carlson1

    El libro más importante jamás escrito

    La Biblia es el libro más importante jamás escrito. Es un recuento hecho por testigos oculares de eventos históricos de tal magnitud que literalmente han dado forma al mundo en el que vivimos. Sin este libro el mundo occidental y gran parte del mundo oriental hoy en día serían completamente diferentes si estos eventos nunca hubieran ocurrido.

    No es mucho decir que los sucesos registrados en este libro son, en opinión de una gran cantidad de personas a lo largo de los tiempos, los sucesos más importantes jamás registrados en la historia del mundo. Este libro es fundamental para prácticamente todo lo que la humanidad llegará a saber o llevará a cabo. Ha contribuido a enormes iniciativas de buena voluntad y ayuda al prójimo. Gracias a este libro, se han llevado a cabo grandes proyectos, se han construido hospitales, multitudes han sido alimentadas y vestidas, y se fundaron orfanatos. […]

    La Biblia es el libro más copiado de la antigüedad. Se escribió durante un período de 1500 años, se terminó hace aproximadamente unos 2000 años. Sin embargo, en todos los siglos que han transcurrido, ninguno de sus contenidos ha sido hallado inexacto.

    Ha sido traducido a su forma actual directamente de las lenguas originales a partir de una amplia colección de antiguos manuscritos, examinados minuciosamente por las mentes más brillantes y los eruditos más competentes de la actualidad y de muchas generaciones anteriores. Se ha traducido a todas las lenguas conocidas que existen.

    La Biblia es asombrosamente precisa hasta en el más mínimo detalle. Su contenido, tal como ha sido traducido, se asemeja tanto a las palabras originales de los autores como lo es humanamente posible. Solo unas pocas palabras en todo el libro (una parte muy pequeña e insignificante) están en duda con respecto a las palabras originales y ninguno de los textos en disputa afecta al mensaje del libro. Adicionalmente, nuevos descubrimientos de manuscritos antiguos desconocidos previamente siguen proporcionando una precisión aún mayor del contenido de la Biblia.

    Se ha filtrado, estudiado, se han hecho comentarios y se ha examinado más que cualquier otro libro en la historia. Se han escrito innumerables libros acerca de la Biblia y si se apilaran uno encima del otro llegarían al cielo.

    Este libro puede ser verificado por eventos externos como la arqueología, la geografía, costumbres, política, cultura, historia universal conocida y escritos en otros textos antiguos. Se ha comprobado que es exacta en todos los aspectos. […]

    La Biblia ha liberado a muchos oprimidos por medio de sus claras enseñanzas. Eleva la dignidad y los derechos de todo ser humano que haya vivido. Es realmente una pieza de escritura asombrosa y extraordinaria. Contiene enseñanzas claras sobre el valor y la importancia de cada ser humano. […] Pertenece a cada persona, la han poseído todos, cada cultura, cada tribu y raza. […] Es un mensaje para todos los pueblos en todas partes, en cada período de tiempo, importante para su vida diaria.  Daniel P. Buttafuoco2

    La brújula para la senda de la vida

    La Biblia contiene lo que Dios nos ha revelado acerca de Sí mismo, Su amor por la humanidad, el plan de salvación y la relación que desea tener con los seres humanos. También contiene instrucciones sobre cómo vivir de una manera que le agrade, que es la base para disfrutar de una vida satisfactoria y productiva en armonía con Dios y el prójimo. En la Biblia aprendemos verdades que Dios nos ha revelado para que ajustemos a ellas nuestra vida.

    En la Palabra de Dios, en las instrucciones que nos ha dado, hallamos los principios bíblicos y espirituales que nos sirven de brújula y nos ayudan a hacer frente a los retos que se nos presentan a diario. Sus palabras transmiten principios que son nuestra guía para relacionarnos con los demás y tomar decisiones, y que nos permiten distinguir entre el bien y el mal. Tales principios determinan nuestra moral, nuestra ética y nuestra actitud frente a la vida, el amor, el mundo, el medioambiente y nuestros semejantes. Si bien la Biblia no trata cada situación que se puede dar en la vida de una persona, sí nos da los principios para navegar por las complejidades de la vida de una forma que agrade a Dios.

    Dichos principios espirituales nos sirven de brújula para ese viaje que es la vida. Nos permiten encarar las dificultades con la confianza de que podemos tomar decisiones prudentes y acertadas y de que podemos cultivar una buena actitud frente a la vida y los demás. Nos indican cómo debemos reaccionar ante los obstáculos y conflictos. Nos muestran qué dirección tomar en cada encrucijada.

    Nuestra relación con Dios y Su presencia en nuestra vida, junto con Su guía —la cual nos ofrece por medio de Su Palabra—, nos permiten llevar una vida ajustada a Sus deseos.  Peter Amsterdam

    No son solo dichos sabios

    Hay muchas cosas acerca de Dios que nunca podríamos saber a menos que Él nos las contara. La Biblia es la revelación de Dios a la humanidad. La Biblia también nos dice quiénes somos. Nos habla de nuestro pecado y el plan de Dios para nuestra salvación en Jesucristo. […] Le garantiza al creyente su salvación: «Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios» (1 Juan 5:13). […]

    Cuando Satanás tentó a Jesús para que convirtiera las piedras en pan, Jesús le respondió: «Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mateo 4:4). Jesús no solo afirmó que la Palabra de Dios es más importante que la comida física, también refutó la tentación de Satanás al citar la Palabra de Dios. […]

    La Biblia no es solo una lista de sabios consejos que se pueden sacar de una galleta de la suerte. La Biblia es una obra cohesionada y se debe leer cuidadosamente y estudiada en contexto. Los cristianos que deseen complacer a Dios deben tener una dieta espiritual frecuente de la Palabra de Dios.  GotQuestions.org3

    La Biblia es indispensable

    Dios ha hecho que la palabra escrita sea tan indispensable como la Palabra encarnada. Dios ha hecho que Cristo y la Biblia sean esenciales para llevar a cabo Su propósito final. La Biblia no es tan gloriosa, tan suprema ni tan fundamental como Cristo. Pero ambos son indispensables.

    Sin la palabra escrita —que explica y preserva para nosotros quién es Dios y lo que ha hecho— no habría un conocimiento salvador de Dios, no habría un nuevo nacimiento, ni fe, no podríamos ver ni disfrutar la gloria de Dios, no experimentaríamos el perdón, ni habría transformación y, finalmente, no habría una completa y hermosa Esposa para el Hijo ni una familia que adore con pasión al Padre.

    El objetivo final de la creación, el objetivo final para inspirar las Escrituras y nuestro objetivo final al leerlas es que el infinito valor y belleza de Dios se verán glorificados en la adoración eterna de la Esposa de Cristo —rescatada con Su sangre— procedente de todos los pueblos, lenguas, tribus y naciones. Qué agradecidos deberíamos estar de que Dios nos haya dado y preservado para nosotros, Su Palabra.  John Piper4

    Publicado en Áncora en marzo de 2026.


    1 Jenna Brooke Carlson, «What Is the Purpose of the Bible?» Christianity.com, 29 de agosto de 2021, https://www.christianity.com/wiki/bible/what-is-the-purpose-of-the-bible.html

    2 Daniel P. Buttafuoco, Five Reasons why the Bible is

    the most important Book on Earth, The Pocket Testament League, 2013, https://members.ptl.org/alive/whyscripture.php

    3 «¿Cuál es el propósito de la Biblia?» GotQuestions.org, 4 de enero de 2022, https://www.gotquestions.org/Espanol/proposito-de-la-Biblia.html

    4 John Piper, «The Ultimate Goal of Reading the Bible», DesiringGod.org, 23 de septiembre de 2016, https://www.desiringgod.org/messages/the-ultimate-goal-of-reading-the-bible

  • Mar 16 La naturaleza de Dios: Amor
  • Mar 12 Nuestro Dios de liberación
  • Mar 11 El poder destructivo de la pornografía (y cómo liberarse)
  • Mar 10 ¿Cómo me ve Jesús?
  • Mar 9 El libro de Rut, 2ª parte
  • Mar 4 Mi itinerario bíblico
  • Mar 3 Todos necesitamos ser perdonados
  • Mar 2 La promesa divina de poder
  • Feb 25 Qué hacer cuando nos preocupa la falta de dinero
   

Rincón de los Directores

Estudios bíblicos y artículos edificantes para la fe

  • Vivir como discípulos, 9ª parte: Formar discípulos

    [The Life of Discipleship, Part 9: Discipling Others]

    Cuando Jesús estaba a punto de ascender al Cielo y se despidió de Sus discípulos, les encomendó la gran misión de evangelizar y hacer discípulos. «Vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que les he mandado» (Mateo 28:19,20). Nosotros que somos Sus discípulos también hemos sido llamados a hacer discípulos, enseñar la fe cristiana y ayudar a otros a crecer en su discipulado.

    Impartir enseñanzas sobre Jesús y ayudar a otros a crecer en su fe es esencial para la continuidad de la fe; es como el cristianismo se perpetúa. Jesús estuvo unos tres años enseñando a Sus seguidores y preparándolos para continuar Su labor y propagar la fe una vez que Él hubiera muerto y resucitado. Si los discípulos no hubieran sido fieles en enseñar a hombres y mujeres que fueran «idóneos para enseñar también a otros» (2 Timoteo 2:2), el mensaje se habría desvanecido en una generación. Formar discípulos y enseñar son elementos importantes del discipulado y de la continuidad de la fe.

    No es lo mismo predicar el evangelio que enseñar. El término griego que en el Nuevo Testamento se traduce como predicar significa publicar, proclamar. Y algunas de las definiciones de la palabra griega que en el Nuevo Testamento se traduce como enseñar son «impartir instrucción, adoctrinar». En el curso de Su vida pública, Jesús hizo ambas cosas: predicó y enseñó, tal como indica Mateo 11:1: «Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a Sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos».

    Jesús pregonó la buena nueva y Sus enseñanzas a las multitudes, pero también enseñó individualmente, como en el caso de Nicodemo (Juan 3:1–12) y de la mujer samaritana con la que conversó junto a un pozo (Juan 4:7–30). Él declaró que Su misión al predicar era proclamar el reino de Dios. «Es necesario que […] anuncie el evangelio del reino de Dios, porque para esto he sido enviado» (Lucas 4:43). Y al enseñar en diversas situaciones y circunstancias, formaba discípulos e impartía instrucciones a los que, a su vez, iban a formar más discípulos, de manera que ese proceso se repitiera continuamente, de persona en persona, siglo tras siglo.

    Proclamar la buena nueva y conducir a las personas a la salvación por medio de la fe en Cristo las encamina hacia el discipulado. Ayudar a alguien a crecer en su fe y su discipulado constituye un paso más, que es importante para fortalecer espiritualmente a los nuevos creyentes. La historia y la expansión del cristianismo por el mundo se han basado en el hecho de que los creyentes comunicaban su fe y formaban discípulos, para que estos a su vez comunicaran su fe y formaran más discípulos.

    La evangelización y la formación de discípulos son fundamentales para la expansión y la continuidad del cristianismo. A menos que los creyentes proclamemos la buena nueva y ayudemos a otros a crecer en la fe y continuar la labor que Cristo nos encomendó, no cumpliremos el llamamiento a ser la luz del mundo (Mateo 5:14).

    ¿Qué significa formar discípulos? Los siguientes extractos de artículos ofrecen buenas definiciones:

    Formar discípulos es establecer relaciones intencionales que nos permitan caminar con ellos, a fin de animarse, equiparse y estimularse mutuamente con amor a avanzar hacia la madurez en Cristo. Incluye prepararlos para enseñar a otros.  Greg Ogden[1]

    Formar discípulos es algo de lo que se habla mucho. No es otra cosa que ayudarnos deliberadamente unos a otros a alcanzar una mayor conformidad con Jesús. Es un acto deliberado porque su fin es ayudar a personas concretas a crecer de formas concretas en su devoción a Dios. Es un acto recíproco, no un acto unidireccional con un sabio en una esquina y un alumno en la otra. Todos los cristianos necesitamos formación espiritual, y todos hemos sido equipados por el Espíritu para edificarnos mutuamente (Judas 1:20; Efesios 4:12; 1 Pedro 2:5).

    No es preciso que seas un gurú de la formación de discípulos. Basta con que estés disponible. No es preciso que seas un teólogo. Basta con que seas un instrumento para impartir gracia a otros discípulos. Formar discípulos es algo para seguidores de Jesús normales y corrientes, comprados con Su sangre, imperfectos. Cristianos, ¡comprometámonos a formarnos unos a otros como discípulos!  Tony Shepherd[2]

    Para formar discípulos no es necesario ser un talentoso maestro de la Biblia ni tener un profundo conocimiento de la doctrina cristiana. Formar discípulos es hacer lo posible por ayudar a otros en su desarrollo espiritual y esforzarse por ser un modelo de Cristo para ellos. No todos somos maestros talentosos, pero todos debemos aprender a hablar de nuestra fe en Dios y Su amor y ayudar a los demás a entender mejor a Jesús, la salvación y los fundamentos de la fe. También podemos estudiar la Biblia y otros textos cristianos con otras personas para ayudarlas a crecer en la fe.

    Puede que no sepas responder a todas las preguntas que te plantee alguien nuevo en la fe o alguien que esté pasando por un período de cuestionamiento de su fe. Pero puedes ayudarlos a buscar respuestas en la Biblia o en las enseñanzas de maestros bíblicos talentosos, o contarles lo que has aprendido por experiencia personal en tu relación con el Señor. Puedes orar con ellos y así enseñarles a orar e invocar versículos de la Biblia.

    El discipulado es un proceso que dura toda la vida, que nos transforma progresivamente, «de gloria en gloria», en la imagen de Cristo (2 Corintios 3:18). Formar discípulos no significa necesariamente guiarlos a lo largo de todas las etapas de su vida cristiana, sino más bien hablarles de tu experiencia y tu fe y dirigirlos hacia el Señor y Su Palabra. El objetivo es que el tiempo que les dediques los ayude a crecer en su conocimiento de Dios y en su relación con Él, y que su fe se fortalezca.

    Para formar discípulos no es preciso impartirles clases formales; se puede hacer pasando un rato de comunión espiritual con ellos, contestando sus preguntas, orando con ellos cuando tienen dificultades y ayudándolos a encontrar respuestas a sus dudas; o acompañándolos cuando pierden a un ser querido o sufren una tragedia, transmitiéndoles así el amor y el consuelo de Cristo.

    Jesús dedicó gran parte de Su vida pública a convertir intencionalmente en discípulos a Sus conversos. Los que perpetúan y propagan la fe son los discípulos, y dado que el objetivo es hacer discípulos de todas las naciones, formar discípulos es una parte importante de la gran misión que Él nos encomendó. Formando discípulos y enseñándoles fortalecemos a los cristianos que abrazan la fe en el Señor. Al impartirles enseñanzas, afianzarlos en su fe y ayudarlos a entender las creencias cristianas fundamentales, descubrir la presencia de Jesús y lograr una mayor cercanía con Dios, los creyentes crecen como discípulos.

    Discípulos que hacen discípulos

    Desde el principio del cristianismo, la consecuencia natural de ser un discípulo de Jesús siempre ha sido hacer [más] discípulos de Jesús. «Vengan en pos de Mí, y los haré pescadores de hombres» (Mateo 4:19). Esto es una promesa: Jesús convierte a Sus discípulos en formadores de discípulos. Y un mandato: Él pidió a todos Sus discípulos que fueran e hicieran discípulos de todas las naciones, bautizándolos y enseñándoles a obedecerle (Mateo 28:19,20). Desde el comienzo, el plan de Dios era que cada discípulo de Jesús hiciera discípulos que hicieran discípulos que hicieran discípulos, hasta que el evangelio se divulgara entre todas las naciones.

    Él ha designado a todo Su pueblo para que conozcamos el gozo de transmitir Su amor, difundir Su Palabra y multiplicar Su vida entre todas las naciones de la Tierra. Ese es el gran propósito para el que fuimos creados: para que gocemos de la gracia de Cristo mientras divulgamos el evangelio desde donde vivimos hasta los confines de la Tierra. Y vale la pena consagrar nuestra vida a la consecución de ese propósito. Vale la pena por los miles de millones de personas que aún no conocen la misericordia y la majestad de Dios en Cristo. Y vale la pena por nosotros, porque fuimos creados para ser discípulos que hagan discípulos hasta el día en que veamos el rostro de Aquel a quien seguimos y juntamente con todas las naciones conozcamos Su satisfacción por toda la eternidad.  Francis Chan y Mark Beuving[3]

    Agentes de transformación evangélica

    Tras Su resurrección y ya cerca del final de Su ministerio terrenal, Jesús anunció a Sus discípulos el mandato que hoy se conoce como la Gran Comisión, una declaración cargada de implicaciones. […]

    «Vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que les he mandado. Y he aquí, Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo» (Mateo 28:19,20).

    Vayan. Hagan discípulos. Bauticen. Enseñen. Inspiren.

    Lo cierto es que no hay nada que derrita más rápidamente el frío glacial de un mundo perdido que el calor exponencial de una persona que forme a un discípulo, de dos que formen a dos, de cuatro que formen a cuatro, hasta que surjan por doquier nuevos creyentes maduros que se propaguen como un incendio forestal. […]

    Este movimiento de crecimiento y arraigo espiritual entre el pueblo de Dios, especialmente en el corazón entusiasta de los nuevos cristianos, llena la iglesia de insurgentes formados en la Biblia cuya pasión por que los hijos perdidos de Dios sean hallados solo es comparable a la pasión por que se alimente a Sus hijos ya rescatados.  Ed Stetzer[4]

    Dios nos llama a proclamar el evangelio, difundir Su amor y Su verdad y ayudar a otros a progresar en su discipulado. Ahora bien, el lugar en el que cumplas esa misión, el método que uses y las personas objetivo dependerán de dónde te haya puesto Dios, de la vida que Él te haya trazado y de las personas que Él ponga en tu camino. Divulgar la buena nueva y convertir en discípulos a los nuevos creyentes es algo que podemos hacer en nuestro barrio, en nuestra comunidad, en el trabajo, en la universidad, misionando en el extranjero, en el seno de una entidad local sin ánimo de lucro, dondequiera que Dios nos ponga. Jesús mismo nos encargó que contribuyéramos a hacer discípulos. Un discípulo forma discípulos.

    No se trata de establecer una relación formal con esas personas, sino una amistad. Jesús llamó amigos a los hombres a los que estaba preparando para ser discípulos: «Los he llamado amigos porque les he dado a conocer todas las cosas que oí de Mi Padre» (Juan 15:15). ¡El aspecto de la amistad es importantísimo! Hay muchas maneras de crear situaciones que propicien la amistad con las personas a las que testificas y preparas como discípulos: invitarlas a tomar un café, recibirlas en tu casa para cenar, dar un paseo o iniciar un grupo de oración o un grupito de estudio de la Biblia.

    Cuando acompañas a alguien en su desarrollo espiritual, contribuyes a que llegue a tener una relación más profunda con Dios. Los siguientes extractos de artículos lo expresan muy bien:

    Usar la amistad para formar discípulos

    La tarea de formar discípulos no es exclusiva de la llamada élite espiritual; es el deber de todo discípulo (Mateo 28:18–20). Un discípulo hace discípulos.

    Conviene recordar que Jesús llamó amigos a Sus discípulos (Juan 15:12–15). Eso es asombroso. En la cruz, la ira de Dios cayó sobre el Hijo para que pudiéramos ser amigos de Dios. Cuando el Hijo de Dios te invitó a ser Su discípulo, te invitó a ser Su amigo. Gozar de la amistad de Jesús por medio de Su Palabra, la oración y Su pueblo es gozar de la experiencia del discipulado (Juan 15:7–11). Formar discípulos, entonces, es invitar a otras personas a ser amigas de Jesús. Es preguntarse: «¿Cómo puedo ayudar a este ser humano a conocer mejor a Jesús y amarlo más?»

    Con frecuencia, ser un discípulo significa simplemente estar presente. Es orar con alguien en una reunión. Es hablar de lo que aprendiste del sermón. Es cantar con suficiente volumen para animar a los que te rodean, aunque tu voz no dé para estar en un coro. Es vivir cristianamente, emulando a Cristo e invitando a otros a hacer como tú. Por fortuna, el crecimiento espiritual de los demás es, en última instancia, obra de Dios, y es independiente de nuestros imperfectos esfuerzos por hacer discípulos (1 Corintios 3:6,7). No hace falta que seamos la fuente de toda sabiduría espiritual. Tampoco necesitamos un título del seminario ni años de experiencia sirviendo a Dios. Hacer discípulos es simplemente ayudarlos a crecer en su amistad con Jesús, contándoles y viviendo lo que hemos aprendido de la Palabra de Dios en nuestra propia amistad con Jesús.  Quina Aragon[5]

    La vida espiritual de una persona sigue un proceso. Cada uno se encuentra en una etapa diferente. El Señor puede pedirte que acompañes a alguien durante un tiempo para transmitirle Su amor, Su verdad y Su Palabra y tener comunión con él. Es posible que te toque sembrar o regar, ayudarle a convertirse en discípulo o a crecer en su discipulado si se encuentra en un punto en el que está listo para entregarse más a Dios. Tú estás ahí para ayudar, para aconsejarle cuando te lo pida, para presentarle los principios de Dios, para ayudarle a comprender Su Palabra y Sus caminos, para darle ánimo y apoyo, y para compartir con él tus vivencias como discípulo.

    Enseñar a alguien y formarlo como discípulo lleva tiempo; pero el tiempo que dedicamos a formar eficazmente aunque solo sea a una persona es tiempo bien empleado. Podemos ser propensos a medir nuestro éxito formando discípulos por el número de personas a las que ayudamos en su discipulado, pero esa no es una medida precisa. Solo tenemos que hacer lo que Dios nos pida, dar testimonio y formar como discípulos a aquellos que Él ponga en nuestro camino, y orar y confiar en que el Espíritu Santo obrará en su vida.

    Francisco de Asís dijo en cierta ocasión: «De nada sirve caminar a un sitio para predicar a menos que nuestro caminar sea nuestra predicación». Nuestras fuerzas y nuestra motivación para dar a conocer a Jesús son fruto de nuestro amor por Él y nuestra relación con Él. La capacidad de un cristiano para vivir como un discípulo, testificar y formar discípulos es consecuencia de hacer lo que Dios manda a los discípulos, como por ejemplo modelar nuestra vida según Su Palabra y emular a Jesús (v. las partes 1–4 de la serie Vivir como discípulos). Todo comienza por uno mismo: por amarlo personalmente y poner en práctica Sus principios, y también tener la convicción, el entusiasmo y el deseo de testificar, proclamar la buena nueva y participar en el proceso de hacer discípulos.

    Todos tenemos alguna oportunidad, alguna comunidad, algún ámbito en el que podemos conectar con otros y fortalecer su fe, su esperanza y su espíritu por el hecho de vivir como discípulos e introducir los principios del discipulado en nuestras relaciones. Jesús mismo nos encargó que ayudáramos a otros a convertirse en discípulos. Porque somos discípulos, amamos, creemos y seguimos las enseñanzas de Jesús, y también contribuimos a difundir esas enseñanzas y la Palabra de Dios, y ayudamos y enseñamos a otros a crecer en su discipulado.

    Reflexiones

    Todo cristiano debe ayudar a los no creyentes a convertirse en creyentes mostrándoles a Cristo. Eso es hacer discípulos. Y todo cristiano debe ayudar a otros creyentes a crecer y alcanzar mayor madurez. Eso es hacer discípulos.  John Piper

    Los discípulos se multiplican. Uno de los últimos mandatos de Jesús a Sus discípulos antes de ascender fue: «Vayan y hagan discípulos de todas las naciones» (Mateo 28:19). Eso incluye evangelizar —difundir el evangelio e instar a las personas a arrepentirse y creer en Cristo—, pero también formar discípulos. Los cristianos deben participar activamente en la formación de personas que, a su vez, puedan formar a otras. Ese es el modelo que vemos en el ministerio de Jesús: Él formó a once hombres que se pasaron el resto de su vida haciendo discípulos, preparando a otros que también se dedicaran a hacer discípulos, y así sucesivamente.  Got Questions[6]

    Cuando somos transformados en la imagen de Jesús, los demás lo ven en nosotros y entran en contacto con el poder que acaba con los temores y las dudas y confiere esperanza. En 1 Corintios 11:1, el apóstol Pablo exhorta: «Sean ustedes imitadores de mí; así como yo lo soy de Cristo». En lo que a hacer discípulos se refiere, ¡no hay mejor modelo que Jesús! Él enseñó a Sus seguidores a formar discípulos con Su ejemplo.  Shawn D. Anderson

    Qué dice la Biblia

    «Este evangelio está dando fruto y creciendo en todo el mundo, como también ha sucedido entre ustedes desde el día en que supieron de la gracia de Dios y la comprendieron plenamente» (Colosenses 1:6).

    «El discípulo no es superior a su maestro, pero cualquiera que es plenamente instruido será como su maestro» (Lucas 6:40).

    «Dios se propuso dar a conocer cuál es la gloriosa riqueza de este misterio entre las naciones, que es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria.A este Cristo proclamamos, aconsejando y enseñando con toda sabiduría a todas las personas, para presentarlas completamente maduras en su unión con Cristo» (Colosenses 1:27,28).

    Oración

    Padre celestial, gracias por darme un estilo de vida en Cristo Jesús que me permite formar discípulos. Cada momento de este día, ayúdame a amarte y a amar a las personas con las que me cruzo. […] No permitas que me pierda hoy las aventuras que me envías para que viva y anuncie la buena nueva de Jesús. Atrae mi corazón hacia Ti y hacia las personas precisas que deseas que acerque a Ti, estableciendo amistades que formen discípulos como lo hacía Jesús. Por Tu Palabra y Tu Espíritu, transfórmame en un seguidor de Jesús que te ame, que ame al prójimo y que forme discípulos. En el nombre de Jesús, amén[7].

    Traducción: Esteban.



    [1] Greg Ogden, Discipulado que transforma (Editorial Clie, 2006).

    [2] Tony Shepherd, «Disciple Others», 9Marks.org, 30 de marzo de 2021, https://www.9marks.org/article/disciple-others/.

    [3] Francis Chan y Mark Beuving, Multiplícate: discípulos haciendo discípulos (David C. Cook, 2012).

    [4] Ed Stetzer, Subversive Kingdom: Living as Agents of Gospel Transformation (B&H Publishing Group, 2012).

    [5] Quina Aragon, «But I’ve Never Been Discipled», The Gospel Coalition, 8 de agosto de 2020, https://www.thegospelcoalition.org/article/never-been-discipled/.

    [6] «¿Qué es el discipulado cristiano?», GotQuestions.org, https://www.gotquestions.org/Espanol/discipulado-cristiano.html.

    [7] «Disciplemaker’s Prayer», Cadre Missionaries, https://www.cadremissionaries.com/disciplemakers-prayer.

    © La Familia Internacional, 2026. Política de privacidad Política de cookies

  • Mar 3 1 Corintios: Capítulo 15 (versículos 37-58)
  • Feb 17 Vivir como discípulos, 8ª parte: Transmitir nuestra fe
  • Feb 3 1 Corintios: Capítulo 15 (versículos 20-36)
  • Ene 20 Vivir como discípulos, 7ª parte: Servir a Dios sirviendo al prójimo
  • Dic 16 1 Corintios: Capítulo 15 (versículos 1-19)
  • Dic 2 Vivir como discípulos, 6ª parte: Amar al prójimo
  • Nov 11 1 Corintios: Capítulo 14 (versículos 26–40)
  • Oct 28 Vivir como discípulos, 5ª parte: Buscar primeramente el reino de Dios
  • Oct 14 1 Corintios: Capítulo 14 (versículos 1–25)
   

Creencias

Más…
  • …una comunidad cristiana, en línea, dedicada a difundir el mensaje del amor de Dios por todo el mundo. Creemos que toda persona puede entablar una relación personal con Dios por medio de Jesucristo y gracias a ello tener felicidad, paz interior y el incentivo para ayudar a otros y dar a conocer las buenas nuevas del amor de Dios.

Misión

Más…
  • El objetivo primordial de La Familia Internacional es mejorar la calidad de vida de las personas al difundir el vivificante mensaje de amor, esperanza y salvación que se encuentra en la Palabra de Dios. Creemos que el amor de Dios —puesto en práctica en nuestra vida cotidiana— es la clave para resolver muchos de los problemas de la sociedad, incluso en el mundo actual, complejo y acelerado. Al transmitir la esperanza y la orientación que se encuentran en las enseñanzas de la Biblia, creemos que podemos trabajar hacia la construcción de un mundo mejor; y transformarlo, corazón por corazón.

Valores

Más…
  • Perseguir el Espíritu de Dios

    Deseamos conocer y entender la verdad contenida en la Palabra de Dios, la esencia de Su naturaleza divina. Valoramos la importancia fundamental de Su Palabra escrita, de escuchar Su voz y seguir Su guía.

Acerca de LFI

LFI en línea es una comunidad virtual para los integrantes de La Familia Internacional. LFI es una comunidad cristiana dedicada a compartir el mensaje del amor de Dios en el mundo entero.

Visita nuestra página de LFI para conocer mejor nuestra agrupación.

Si estás afiliado a LFI, iniciar sesión para ver todo el contenido.

Últimas series

Más…
1ª y 2ª a los Tesalonicenses
Un estudio de las epístolas de Pablo a los Tesalonicenses y cómo se aplican esas enseñanzas en la actualidad.
Pasemos a Lo esencial
Artículos que tratan los temas fundamentales de la doctrina y fe cristiana.
Vivir el cristianismo
Aplicar las enseñanzas de la Biblia a nuestra vida diaria y decisiones.